Kosovo

Kosovo. Territorio en disputa ubicado en la península de los Balcanes, en el sudeste de Europa. Su estatus es motivo de controversia. Serbia considera que Kosovo es una provincia autónoma dentro de su propio territorio, en conformidad con su propia constitución y con la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La soberanía de la República de Kosovo es reconocida por la mayor parte de sus habitantes, de origen étnico albanés. Sin embargo, parte del norte de Kosovo, de mayoría étnica serbia, es administrado autónomamente con la coordinación de la Asamblea Comunitaria de Kosovo y Metohija, organismo creado en junio de 2008 con el apoyo de la República de Serbia y que no es reconocido por el gobierno kosovar.

Historia

Hacia fines del siglo VI y principios del siglo VII, una ola de migraciones de pueblos eslavos llegaron a la región bajo dominio del Imperio bizantino, mezclándose con latinos y tracio-ilirios que habitaban el lugar.

Tras la conquista otomana, el actual territorio kosovar pasó a formar parte de Rumelia, que correspondía a grandes rasgos al territorio abarcado por el Imperio en Europa. Diversas entidades administrativas, denominadas sanjak, se formaron en Kosovo a cargo de un sanjakbeyi.

El principal cambio tras la invasión fue el proceso de islamización efectuado en la zona y que comenzó poco después de la llegada de los otomanos. Pese a que éstos tenían el dominio absoluto del territorio, fue un proceso lento y que tomó una cantidad considerable del tiempo, por lo menos de un siglo, y que se concentró al principio sobre las ciudades. Muchos habitantes cristianos adoptaron la nueva fe, principalmente por razones económicas y sociales debido a los considerables beneficios y derechos otorgados a los musulmanes.

Esa conversión fue seguida por la llegada de colonos arnautas (albaneses islamizados) a partir del siglo XVII, que comenzaron a aumentar en número frente a los habitantes de origen eslavo. La vida religiosa cristiana siguió a pesar de las dificultades, pero tanto iglesias ortodoxas como católicas y sus fieles se enfrentaron a altos niveles de impuestos.

En 1689, Kosovo fue enormemente desestabilizada por la guerra entre los otomanos y el Sacro Imperio Romano Germánico bajo el dominio de la Casa de Habsburgo. En octubre de ese año, una pequeña fuerza austríaca al mando del margrave Ludwig Von Baden logró avanzar hasta Kosovo, capturando Belgrado en el camino. Muchos serbios juraron lealtad a los austriacos, llegando algunos incluso a unirse al ejército de von Baden. Por su parte, los arnautas dieron su apoyo a los otomanos. Al verano siguiente, sin embargo, un contraataque otomano obligó a los austríacos a retirarse a la fortaleza en Niš, cercana a Belgrado, y finalmente a retroceder más allá del Danubio, volviendo a Hungría.

Después de la Primera Guerra Balcánica de 1912, Kosovo fue internacionalmente reconocido como parte del Reino de Serbia, y Metohija se convirtió en parte del Reino de Montenegro según el Tratado de Londres, firmado el año siguiente. La integración de Kosovo a Serbia provocó un fuerte cambio demográfico: miles de familias albanesas se trasladaron al nuevo Estado-nación de Albania, mientras las nuevas autoridades fomentaron un plan de colonización serbia y procedimientos de limpieza étnica, que incluyeron matanzas de albaneses. El estallido de la Primera Guerra Mundial generaría una oportunidad para los albaneses de recuperar parte de su autonomía, aliándose algunos de sus líderes a las tropas de Austria-Hungría y del Reino de Bulgaria que forzaron el retiro de las tropas serbias entre 1914 y 1915; sin embargo, la participación de los ejércitos de la Triple Entente permitirían la derrota de los Imperios Centrales y la victoria serbia.

En 1918, con el fin de la Gran Guerra, Montenegro fue absorbido por Serbia y posteriormente este país se unificaría con los territorios formados tras la desintegración del Imperio austrohúngaro, naciendo así el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que adquiriría en 1929 el nombre de Reino de Yugoslavia. Kosovo fue dividido en diversas administraciones menores y la persecución de albaneses continuó, negándoles estatus de minoría al considerarlos “secesionistas”.

Hacia 1921, grupos albanokosovares denunciaron los asesinatos masivos ante la Sociedad de Naciones, solicitando la unificación del territorio con Albania, lo que fue denegado. En tanto, cientos de miles de albaneses huyeron del país e incluso el gobierno yugoslavo estableció conversaciones con Turquía para la deportación de 240.000 albanokosovares.

Tras la derrota de Serbia en la Guerra de Kosovo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 1244 con el fin de dar una solución transitoria al problema kosovar. El territorio de Kosovo, aunque se mantuvo de iure como parte de la RF de Yugoslavia, pasó a ser administrado de forma autónoma y provisional por la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (MINUK) mientras la seguridad y estabilidad de la zona y la conservación del alto al fuego fue encargada a la fuerza multinacional KFOR. Pese a esto, se realizaron varios actos de venganza por parte de albaneses contra la comunidad serbia, lo que provocó el éxodo de éstos hacia Serbia; aunque las cifras varían según la fuente, éstas están entre los 65.000 y los 250.000 desplazados. Otros grupos de serbios formaron enclaves en algunas zonas del país, especialmente en el sector al norte del río Ibar.

El 26 de enero de 2007, el finés Martti Ahtisaari, enviado especial de la ONU para Kosovo, dio a conocer los detalles preliminares de su propuesta para un estatus definitivo de la provincia. Aunque el texto no mencionó directamente la independencia, diversos puntos apuntaban a ella como la membresía en organizaciones internacionales, la adopción de símbolos nacionales y de un cuerpo de seguridad propio. La propuesta fue rechazada por Serbia y por Rusia, su principal aliado y con poder de veto en el Consejo de Seguridad; en tanto, fue bienvenida por las autoridades kosovares, Estados Unidos y el Reino Unido. El 3 de abril, Ahtisaari (quien posteriormente recibiría el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en Kosovo, entre otros lugares) propuso la “independencia supervisada” de Kosovo por parte de la comunidad internacional para proteger a las comunidades minoritarias, lo cual fue nuevamente desestimado por serbios y rusos. En diciembre de 2007, la Unión Europea decidió el envío de una “misión estabilizadora” (EULEX) a la región de Kosovo destinada al traspaso de la misión de la ONU en Kosovo a manos europeas.

Serbia anunció que no reconocería el nuevo estado y decidió presentar una solicitud de opinión consultiva ante la Corte Internacional de Justicia respecto a la legalidad de la declaración, solicitud que fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 8 de octubre de 2008, con 77 votos a favor, 6 en contra y 74 abstenciones. El 22 de julio de 2010, la Corte emitió su opinión sobre la materia en discusión, en la que planteó que la declaración efectuada por Kosovo no violó el derecho internacional pues este no tiene una disposición activa que limite las declaraciones de independencia. Aunque la opinión consultiva se limita estrictamente a los aspectos formales de la declaración como acto de promulgación de independencia, representó un fuerte golpe para las intenciones de Serbia, cuyas autoridades reiteraron que nunca reconocerían la independencia kosovar. El gobierno serbio decidió presentar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas un proyecto de resolución que reafirmara su soberanía sobre Kosovo, pero la presión de los principales países de la Unión Europea (a la cual Serbia desea acceder) finalmente logró cambiar la redacción de la propuesta aprobada, en que se solicita a las Naciones Unidas apoyar el diálogo entre los gobiernos de Belgrado y Pristina para alcanzar acuerdos técnicos, la cual fue aprobada por aclamación.

Geografía

Kosovo se ubica en el centro de la Península de los Balcanes, con una forma a grandes rasgos romboidal y sin acceso directo al mar. Se extiende entre las longitudes 41°50’58’’ y 43°15’42’’ Norte y las latitudes 20°01’30’’ y 21°48’02’’ Este. Su territorio ocupa una superficie de 10.887 km², un área similar a la de Jamaica o Qatar.

Cerca del 36% del territorio corresponde a llanuras con algunas serranías de características kársticas que se extienden dentro de ellas, como el Goljak, Drenica y Crnoljeva. Esta última marca la diferencia entre el sector de las cuencas de Kosovo al este y de Metohija (conocida en albanés como Rrafshi i Dukagjinit, “meseta de Dukagjin”) al oeste. Diversos ríos cruzan el país: el Drin Blanco corre en dirección al mar Adriático a lo largo de Metohija, mientras el Sitnica lo hace en la zona oriental hasta confluir con el río Ibar al norte, en el sector de Kosovska Mitrovica. El Ibar, junto al río Morava del Sur, es uno de los afluentes pertenecientes a la gran cuenca del río Danubio. Algunos lagos existen en Kosovo, destacando el lago Gazivoda, el Radonjić, el Batlava y el Badovac.

Gran parte del territorio de Kosovo está atravesado por montañas, especialmente a lo largo de sus fronteras. En el borde nororiental con Montenegro y parte de Albania están los montes Prokletije, parte del conjunto de los Alpes Dináricos. En esta cadena se encuentra el Đeravica, que con una altitud de 2.565 es el punto más alto del territorio kosovar, y el cañón de Rugova con una longitud de 25 kilómetros. En el sector noroccidental se ubican los Kopaonik a lo largo de la frontera con Serbia Central y en el sur se encuentran los montes Šar. Ambas cadenas montañosas son populares destinos turísticos, especialmente debido a su parque nacional y centros de esquí.

El clima kosovar es predominantemente continental, con temperaturas templadas pero que pueden alcanzar extremos de –10 °C y 30 °C, durante los meses del invierno y del verano boreal, respectivamente. Entre octubre y diciembre se alcanzan las mayores precipitaciones (promediando 600 mm anuales en los sectores llanos) y la nieve es común en todo el territorio entre noviembre y marzo, aunque es más importante en las zonas montañosas. El sector de Metohija es más templado por efecto de las masas de aire cálido provenientes del Adriático.

Todas estas características geográficas hacen de Kosovo un territorio muy fértil, con un 69,1% de su superficie disponible para actividades agrícolas (de las cuales, un 31% son pastizales y un 69% son tierras arables). Sin embargo, debido a las actividades industriales y mineras, un importante número de hectáreas han sido contaminadas, impidiendo su desarrollo agrícola. El 39% del territorio corresponde a bosques, que son clasificados fitogeográficamente como parte de la provincia iliria de la Región Circumboreal. Dentro de la flora kosovar destacan robles, pinos, hayas y abedules, mientras que en la fauna silvestre hay especies de águilas, lobos, algunos ciervos y jabalíes.

Demografía

La población de kosovo es de 1.733.832 aproximadamente, está formada en su mayoría por albaneses. Una estimación de 2002 de la ONU ofrece estas cifras de población:

  • 88% albaneses (1.996.000 – 2.072.000).
  • 8% serbios (60.000 – 90.000).
  • 2% goranis (41.000 – 57.000).
  • 1,5% arumanos (también vlax o macedo-rumanos)(34.000 – 38.000).
  • 0,5% turcos (17.000 – 19.000).

La distribución según la religión sería:

Economía

Tras el establecimiento de la MINUK, el marco alemán fue adoptado como moneda oficial en Kosovo, siendo reemplazado en 2002 por el euro cuando éste descontinuó al marco en su país de origen. En los enclaves de mayoría étnica serbia, el dinar serbio es utilizado ampliamente hasta el día de hoy. Kosovo es uno de los miembros del Acuerdo centroeuropeo de libre cambio (bajo mandato de la MINUK y no como estado independiente), por lo que mantiene acuerdos de libre comercio con Albania, Bosnia y Herzegovina, la República de Macedonia, Moldavia y Montenegro. Además de Serbia, Macedonia es el principal socio comercial de Kosovo, seguido de Alemania y Turquía.
La economía de Kosovo es una de las más pobres de Europa, con un ingreso per cápita estimado en 1.500 euros en 2006. Las remesas de los emigrantes y la ayuda extranjera representan una parte muy importante de su sustento. El sector industrial es muy débil y el suministro de energía eléctrica es poco fiable. El desempleo es muy elevado, con tasas entre el 40 y el 50% de la fuerza de trabajo.
Hay en el país una notable economía sumergida, asociada sobre todo al contrabando de gasolina, cigarrillos y cemento. La corrupción y la influencia de las bandas de delincuencia organizada son motivo de gran preocupación internacional. Las Naciones Unidas han hecho de la lucha contra la corrupción y la delincuencia organizada una prioridad, prometiendo a este respecto una “tolerancia cero”. En este contexto, en julio de 2010, EULEX llevó a cabo la detención del gobernador del Banco Central de Kosovo, acusado de corrupción, evasión fiscal y blanqueo de dinero. Esto ha llevado a que algunos medios califiquen a Kosovo como un narco-estado.

Deporte

Debido a su estatus anómalo, actualmente, Kosovo ha sido reconocido y forma parte de dos organizaciones deportivas internacionales:

Fuentes

RECOGIDO EN ECURED